OBJETIVO

Este Blog será básicamente, el cúmulo de mis reflexiones sobre las películas que vea de ahora en más (antiguas o actuales), y la mirada completamente subjetiva sobre lo que ésta genera.
De modo complementario, y en tanto considere acertado, intentaré hacer hincapié en la estructura del guión, y sumar además, reflexiones acerca de la estructura dramática de cada una de ellas.

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sábado, 1 de junio de 2013

Where the heart is? (2000) - Matt Williams


Si de reiteraciones se trata, Where the heart is? es un clásico televisivo, muy al estilo de los productos de Hallmark Channel o Studio Universal, que no deja de repetirse —y, ¿por qué no?, resignificarse— en la programación televisiva. No sólo es el favorito de ciertas emisoras —en particular The Film Zone o I-Sat— y no hay mes en que no aparezca al menos una o dos veces en la grilla de programación por cable, sino también que tiene cierto favoritismo en mi vida. Es inevitable no detenerme una vez más en ella cuando distingo alguno de sus planos, ya sea que esté empezando o a punto de terminar. 
Y aún así, no me canso. Es una película masticable desde tantos puntos de vista, que siempre encuentro alguno nuevo.
Partimos de un guión simple lleno de obstáculos complejos. La trama que logra generarse es tan espontánea y realista, que la acción parece suceder sola y de modo tan causal, que resulta imposible que pudieran desarrollarse de otro modo.
La película inicia cuando Novalee Nation (Natalie Portman), una joven con un embarazo ya muy avanzado, emprende un viaje con su novio Willy (Dylan Bruno), con miras de buscar un nuevo hogar en el cual establecerse. Willy es un rebelde cuyo único interés en la vida, es tocar su guitarra; ser exitoso y tener mujeres. 
Avanzado ya el viaje, Novalee pide detenerse en un hipermercado Walmart para pasar al baño, momento que su novio aprovechará para abandonarla y pasar a ser "soltero" nuevamente. Sin otro remedio, Novalee se queda en el Walmart, esperando un regreso que nunca sucederá. De día deambula por la ciudad; de noche se esconde en los baños del supermercado esperando que éste se vacíe, para poder disponer del lugar y acostarse a dormir. Esto continua unos cuantos días en los que, ya sea por confusión o por curiosidad, ciertos personajes que luego cobrarán importancia en la historia, comienzan a acercarse a ella y entablar una relación; entre ellos, la 'hermana' (Channing), la desafortunada enfermera Lexie (Judd), y el inteligente y capaz Forney (Frain).



A partir de aquí los problemas de Novalee comenzarán a potenciarse de tal manera, que irán desde iniciar el trabajo de parto a altas horas de la noche en la soledad del Walmart, hasta rescatar a su hija, secuestrada por unos predicadores ofendidos.
Pero, intentando observar un poco más allá de los géneros, la película no es sólo un drama. No busca narrar SÓLO una serie de eventos desafortunados (como la falta de dinero de la madre soltera o quizás peor, como la perturbadora experiencia que atraviesa Lexie, al encontrar a su pareja intentando violar a sus hijos), no. La realidad es que Where the heart is? es una mirada perseverante y aprehensiva de la vida, que invita al espectador a mirar las desgracias desde otra óptica. Una óptica que quizás resulta chocante en un principio. Que, al verla a ella sola y desamparada alrededor de un montón de desconocidos, puede inquietar. Pero que, a medida que avanza el film, el ojo se va a acostumbrando a mirar un poco más profusamente. Y comenzamos a entender que es la misma causalidad la que le da sentido a la vida, y que, aunque un tornado ha devastado el nuevo hogar de Novalee y su hija, ambas están rodeadas de personas con una calidad espiritual tan expansiva que aquello no supone mayor problema, ya que sólo bastan unos meses para que (con la ayuda de todos) la casa vuelva a levantarse. Y gracias a esos restos, ella ha podido sacar la foto que la haría famosa, abriéndole las puertas quizás, a un futuro mejor con una profesión que a ella le apasiona.


El guionista pareciera haber hecho girar la trama, en torno a una frase/premisa, que personifica en la voz de Novalee aconsejando a Lexie
"Todos tenemos maldad dentro de nosotros, pero también tenemos bondad. Y por lo único que vale la pena luchas, es por la bondad."
haciendo de ella, una suerte de Leitmotiv narrativo.
Herramienta con la que sin duda reivindica al personaje de Willy, hacia el final del film. Willy, cuya historia y desgracias evolucionan en simultáneo con las de Novalee, hasta el punto crítico de perder sus extremidades y quedar discapacitado.


En esta historia no existe personaje sin contratiempos. Y (lo que es aún mejor), no existe personaje en esta historia, incapaz de salir fortalecido de ellos. Lo vimos en Lexie, quien aprende a "buscar" a los hombres de su vida desde otro lugar, encontrando finalmente un compañero que la consuele y quiera con sinceridad. Lo vimos en Willy, quien termina optando por una vida de perfil bajo. Lo vimos en Novalee misma. Pero sobre todo, lo vemos en el personaje de Forney: un joven extremadamente capaz (como quizás, introvertido), cuyo futuro había resultado prometedor hasta que su hermana (bibliotecaria), cae en un grave cuadro depresivo, y él se ve obligado a dejar los estudios para hacerse cargo de ella y de la biblioteca. 
Si hay un personaje que atraviesa todas las etapas necesarias para su evolución, es Forney. Ya que se presenta ante Novalee como un hombre hosco e intolerante, luego como un curioso aunque introvertido joven, (pasando también, por sus lapsus de timidez al estar a su lado) hasta llegar finalmente, a un personaje maduro y consolidado, capaz de tomar las riendas de su destino.
Hasta acá de mi opinión, aunque ni por mucho la considero cerrada e inamovible. Como me ha pasado en otros aspectos con este film, estoy segura que cuando vuelva a encontrarla en el cable, la visión se ampliará, y nuevas cosas surgirán sobre su análisis. Por lo pronto, hasta acá de esta película de sábado por la tarde, muy recomendable y llevadera.








miércoles, 29 de mayo de 2013

SHADOWS (1959) - John Cassavetes


Catalogada como un drama, la película inicia en un contexto que será el telón de fondo constante de la trama; la noche. O bien, las salidas nocturnas.
Desde el inicio de la misma, la película toma un tinte de frivolidad y liberación, que se irá plasmando a través de los personajes y de los hechos que los atraviesen a ellos. Si bien el relato general gira en torno a las diferencias raciales de una América del norte en plenos años cincuenta, la que (por romántica empedernida) consideré la historia principal, gira en torno claro, a un amor imposible. O mejor dicho, a un amor posible, que no debió ser o que resultó un error.
Así, idílica y maravillosamente se presenta la relación entre Tony y Lelia. Un encuentro completamente azaroso entre dos desconocidos, en medio de una fiesta tan ruidosa y colmada de gente, que el sólo hecho le resulta a una, improbable.
Pero se encuentran. Dos desconocidos se encuentran, y un beso mágico se presenta. El resto... el resto es sólo un fluir de hechos.
Lelia es una joven de veinte años, hermana menor de los dos hombres que representan su única familia en Nueva York. Los tres tienen sus orígenes sanguíneos en una familia de color, pero a diferencia de sus dos hermanos, Lelia posee rasgos físicos que se asemejan más a lo caucásico. Hugh, el mayor de los tres, es un simpático y protector cantante de jazz que, a diferencia de Ben, el segundo, es responsable y trabajador. La extraña convivencia de estos tres personajes, y sus roces internos y para con la sociedad, atravesará momentos tan distintos y disimiles a lo largo del film, como extremos y espontáneos.


Pero volvamos un poco a la fiesta.
Lelia, portadora de una simpatía digna de Barbra Streisand y un porte y una delicadeza como la de Audrey Hepburn, ingresa a la fiesta acompañada por David, un pretendiente simplón que de a ratos, no representará más que el papel de su perrito faldero. En medio de una conversación que la aburre hasta el cansancio, irrumpe Tony, un joven encantador y fresco, como una relajada imitación de Elvis Presley. Lelia, respondiendo a un desafío del propio David, y sin pedir permiso, besa a Tony, marcando el inicio de lo que como espectador sabemos, sera algo "maravilloso".
Ahora bien... saltémonos todas las escenas y diálogos que guían natural y fluidamente, a un momento que considero importantísimo a la hora de reflejar la personalidad del personaje de Lelia. Ésta escena es la caminata por las veredas neoyorquinas de la pareja, tras dejar a David perdido en medio de Central Park.
Este es el momento en el que el personaje de Lelia se abrirá por completo al espectador y, no menos importante, a su interlocutor Tony. Las primeras confesiones de Lelia, reflejan lo que en mi opinión serían las mismas sensaciones o sentimientos que atraviesa cualquier persona en su vida (tenga o no veinte años). Al menos en lo personal sentí una fuerte identificación con el modo en que se refería a sus anhelos, y lo inalcanzables que a veces suelen parecer. Creo que estos primeros diálogos son atemporales; bien pudieron ser dichos en los '50, en los '80, o ayer mismo, y aún así tendrían la misma repercusión y el mismo espíritu de identificación que genera con el espectador. Dice:
"La verdad no soy muy feliz. Es decir, soy feliz pero menos de lo que la gente cree." "Porque debería haber llegado mucho más lejos". "Tengo la sensación de que nunca seré inteligente. Que nunca tendré lo que quiero."
Y es a la vez su duda y su no certeza, lo que la hace un personaje de película independiente.
Cassavetes fue considerado uno de los pioneros del cine independiente estadounidense. Habiendo iniciado su carrera como actor, "Shadows" fue su ópera prima la cual forma parte de un movimiento que llaman 'Improvisación'. Pero esta improvisación dista mucho de ser un relato de hechos no guionados. "Shadows" cuenta con un guión sólido escrito por el mismo Cassavetes, cuyas esencia se mantiene a pesar de que él se permita ser maleable y fluir con lo que a los actores les surja decir a la hora de ocupar su rol.
"Shadows" surge en un principio, no como idea de film para ser distribuido como tal, sino como herramienta para darse a conocer como realizador, y para permitirse experimentar con aquello que los actores estén dispuestos a darle, una vez ubicados frente a la cámara. No es casual que los actores fueran personas no reconocidas y tan sólo unos estudiantes, y que, sin embargo, la acción se desarrolle con la naturalidad y la soltura que se aprecia en el film.


Ahora bien, vayamos a otro momento. La escena sexual. ¡Otra escena importante!
Quizás otro de los rasgos que me resultó novedoso de esta película. No es que se muestre el acto en sí, de hecho hay una elipsis (sin un fundido a negro, gracias a Dios). Pero el momento post-coito, el cual representa la pérdida virginal de Lelia, se torna una suerte de radiografía tan íntima y personal, (al cual no estoy para nada acostumbrada ya que normalmente se elipsa o sustituye por un ideal utópico de felicidad) que como espectadora me hizo sentir incómoda. No por el momento, no por las palabras... sino por la desnudez y desolación de su personaje que, al ser tan palpable a través de la pantalla, estremece e identifica.
Y justo cuando una cree que la película tendrá quizás, el tinte romanticon que pareció generarse en un momento, el señor Tony cae en el gravísimo error de dudar... no sólo luego del acto. Aunque la situación repunta y parecen hacer las pases cuando Tony la acompaña a su casa y prometen verse al día siguiente, él queda shockeado al ver a Hugh. Racista espontáneo, se espanta ante la idea de involucrarse con una mujer de procedencia negra, haciendo añicos así, aquel lazo casi indisoluble que se había establecido entre ellos.
La escena concluye con un Hugh precavido y casi furioso, echando al blanco discriminador porque no quiere ver cómo su hermana es lastimada.


Y aunque Tony intenta varias veces remendar su error (aún con mis dudas de si, a conciencia o no), sólo al final se hace presente en sus ojos, el martirio y el remordimiento, cuando le ruega a su hermano Ben que le diga que "lo lamento y que la quiero. Ahora entiendo que no hay diferencia entre nosotros". Final para el cual ya no hay una oportunidad para ambos, ya que ella estableció una relación con otro David (un amigo de Hugh). Relación que en un principio, Lelia mantiene sólo por aburrimiento, y al cual menosprecia porque, luego de haber amado ciega y abiertamente una primera vez, y haber sido herida, sólo sabe herir y tratar de modo semejante. No obstante esta relación dará un vuelco al final, cuando David se enfrente a ella, logrando que baje la guardia.

Alejándome un poco de la pareja Tony/Lelia que tanto me cautivó, quiero detenerme un segundo en Ben (Bennie), el segundo de los hermanos. El pequeño mestizo que, según me pareció, era la oveja negra de la familia. El marginado y problemático.
Ben es un joven que parece nunca separarse de sus dos desastrosos y misóginos amigos, al cual en un principio sólo se lo muestra por las noches, intentando ligar con mujeres que en realidad no le interesan siquiera para una noche. Bennie es uno de los personajes más complejos y que, aunque logra desarrollarse a lo largo de los 80 minutos de película, desde el principio parece incómodo y fuera de lugar. Pertenece a una pequeña pandilla cuyo único fin es tener sexo todas las noches. También al que mejor de los tres le va (o el que menos problemas tiene para conseguir pareja), sin embargo, algo en su semblante muestra, desde la primer escena, que no desea estar allí o no desea vivir su vida. Pocas momentos hay en los que el personaje no parezca sufrir de un cuadro severo de depresión. Y sin embargo... el libertinaje constante.
Un personaje indescifrable y preocupante. Y reflexivo al extremo, sobre todo al final.
En lo personal (y como conclusión), la película parecería disputarse siempre entre lo efímero y pasajero de la vida, y lo trascendente y delimitador de las relaciones humanas. Los personajes parecen transcurrir constantemente en una delgada línea, cruzando de una escena para la otra, de lo extremo y a lo reflexivo.

Película recomendable, para ver con serenidad y... pensar un poco. Yo sólo saqué estas pocas reflexiones pero, sin duda hay muchísimo más detrás.

A MODO DE INTRODUCCIÓN

¿Por qué Cine?
¿Por qué no pintura? ¿Por qué no música?
La imperiosa necesidad del hombre, de manifestarse y —quizás— trascender su propia mortalidad, ha impulsado durante décadas, siglos, ¡milenios!, el desarrollo de la cultura y de sus diversos modos de expresión.
El hombre ha nacido para dejar una impronta... o al menos eso cree. Al menos, ¡eso busca!. El hacerlo de tal o cual modo, es sólo cuestión de gustos. No hay ni mejor ni peor —sí quizás, un modo más directo que otro—.
Pero hasta acá, lo antropológico.
En lo personal... el cine es sólo la concesión potencial de todos mis ideales. O, citando al guionista Christopher Keane en una frase que me define tanto con a él o más—, "Una razón por la que escribo es la posibilidad de controlar el pedacito de universo que está a mi alcance. El universo que puedo controlar [...] es el que habita dentro de mí."
Pero como últimamente, hasta el control de esta pequeña porción de universo está en crisis, decidí por el momento, dedicarme a estudiar de modo claramente subjetivo—, lo que causa en mí cada una de las películas que vea.

Y, si todo sale bien, esperar con esto nutrirme de las experiencias de otros.